sábado, 24 de julio de 2010

Porque aquí nadie cabe.

¿Te imaginas un mundo donde la gente pudiera llevar sus prejuicios al extremo? ¿Te imaginas que las leyes de Arizona se establecieran en todo el mundo? Sí así fuera, nadie cabría en este mundo, todos tenemos un defecto, una cualidad o una característica que nos marcaría como "distinto". Sin embargo, muchas personas creen que es malo etiquetar o catalogar a las personas, pero desde Aristóteles, está demostrado que esa es la única manera que tiene el hombre para conocer el mundo, por lo tanto es humano y natural que veamos a las personas como parte de un grupo, pero lo interesante es que todos somos parte de un grupo.

Desde Brad Pitt o Angelina, hasta la persona que está pasando frente a tu casa, todos tenemos motivos para ser discriminados. Ya sea por el color de nuestra piel, por nuestras creencias, por nuestros motivos, por los vicios, por lo que sea, en este mundo nadie cabe.

EL KKK, por ejemplo, discrimina a todos los que no sean blancos y protestantes. Los árabes discriminan a todos los que no creen en el Corán, los judíos rechazan a todos los que no estén circuncidados de acuerdo con el Torá...

En México, no todos tenemos las mismas oportunidades, un niño blanco que nace en este país, tiene una calificación de 10, una niña blanca de 9; Un niño moreno tiene 8 y una niña morena 7; Un niño indígena 6 y una niña 5. Un niño indígena que no hable español tiene 4 y una niña 3.
Los mexicanos somos un pueblo que discrimina mucho. ¿A quién le comprarías unos chicles a un niño indígena o a un niño güerito?

Estados Unidos aparentemente había vencido la etapa racista, pero la ley inhumana de Arizona nos demuestra la pobreza de su gente, su mente tan cerrada a pesar de ser el país con la mayor diversidad. No pidamos que Arizona cambie, mejor cambia tu.

Y por favor, reconoce cuántas veces has rechazado a alguien por ser diferente. Piensa que tu también eres diferente para esa persona.

Humano = Intelectual = Analfabeta = Creyente = Ateo = Isleño = Continental = Mudo = Hombre = Mujer = Niño = Anciano = Maduro = Inmaduro = Socialista = Capitalista = Terco = Flexible = Heterosexual = Homosexual = Transexual = Rico = Rubio = Pelón = Pobre = Profesionista = Anoréxico = Bulímico = Gordo = Flaco = Panzón = Delgado = Trabajador = Flojo = Exitoso = Árabe = Cristiano = Sectario = Satánico = Católico = Budista = No religioso = Agnóstico = Diferente = Enfermo = Sano = Triste = Emo = Rockero = A mi = Honesto = Ladrón = Bilingüe = Naco = Fresa = Indígena = Sajón = Inmigrante = Emigrante = Racista = Taquero = No racista = Gobernadora de Arizona = A mi.

Sí eres creyente, Dios no hace diferencia de personas.
Sí no eres creyente, la razón no hace diferencia entre las personas.
Las diferencias están en los ojos de quien ve, no en la imagen.

Sólo los temerosos depositan en lo distinto sus mayores miedos. Los valientes los enfrentan en sí mismos, los cobardes los personifican en todo lo que es distinto a ellos.

jueves, 23 de julio de 2009

Así soy por hoy

Creo que la primera pregunta que hice cuando era niño fue: ¿Por qué? Y hasta la fecha no he dejado de hacerme preguntas y más preguntas. Pero eso no sería interesante si no encontrara respuestas. Recuerdo que desde niño tuve un libro cerca y he estudiado de muchos temas: historia, mercadotecnia, religiones, espiritualidad, cocina, etc.

Estas son las áreas en las que me he desarrollado: Soy mercadólogo, hago bonsais, escritor, sé un poco de idiomas, me gusta mucho la historia (especialmente la Segunda Guerra Mundial) conozco la cultura judía, soy cocinero y repostero, sin embargo una ventana de luz se ha abierto en mi vida, después de encontrarme con la terapia Gestalt.

Mi vida se ha visto afectada por la explicación de Jesús que hizo Martin Heidegger. Y copiando una frase de mi maestro: "La pura fe y la pura razón no me funcionaron y me convertí en un hereje de mí mismo"

Estoy tratando de matar al dios psicológico que formé, un dios tan distante del verdadero Dios.

Mi vida tiene varias finalidades, pero una de las más importantes es conocer la verdad.